Un paseo por Schwarzenbergplatz

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Al otro lado del Glacis se localizaban, contiguos, los palacios de verano, con Eugenio de Saboya y Schwarzenberg. Cuando se decidió poner allí una estatua en honor del militar Karl Fürst zu Schwarzenberg (embajador en París y organizador de la boda de Napoleón con María Luis de Austria), el escultor, Ernst Juliuis Häknel, exigió que se construyera una plaza que fuera un marco digno para su obra.

La estatua quedó enmarcada entre dos edificios de Heinrich Ferstel: el palacio Ludwig Viktor (número 1), construido para el hermano menor del emperador y actualmente local de ensayos del Burgtheater, y el palacio industiral Wertheim (número 17), inventor de las cajas fuerts de seguridad. La plaza está dividida en dos por el tráfico de la calle Lothringer Strasse.

En la segunda mitad de la plaza se halla el monumento que hicieron los rusos a sus soldados caídos en la liberación de Viena en 1945; y delante del soldado soviético, una fuenet con un altísimo surtidor que casi logra ocultarlo.

A la derecha de la fuente, se ubica el edificio de la Embajada Francesa, un ejemplo del estilo modernista francés. A la izquierda de la fuente, en el primer piso del número seis, tiene su sede la Fundación Arnold Schöenberg (se puede visitar de lunes a viernes entre las 10.00 y las 17.00 horas), el fundador vienés de la música dodecafónica (1874-1951) que emigró en 1933 a América, donde murió.

Detrás del monumento a los soldados rusos se halla el palacio Schwarzenberg, totalmente restaurado de la destrucción que sufrió en la Segunda Guerra Mundial. En la actualidad, es un hotel de lujo. Desde allí, tomando por Rennweg, se llega pronto a los palacios, parques y museos del Bellvedere.

Por último, desde Schwarzenbergplatz, por detrás de la Embajada Francesa, se llega enseguida a la gran plaza-parque de Karlsplatz, con sus terrazas, jardines, edificios y museos.

Foto vía Wien.at